lunes, 20 de febrero de 2017

Ciencia y Sociedad (II)

Artículo publicado en La Nueva España el 19 de febrero de 2017


Existe una creencia (errónea) que afirma que a la gente no le interesa la ciencia. Es evidente que no puedo más que estar en desacuerdo con esta afirmación, pero como científica no debo quedarme solo en mi percepción personal, una especie de “a mí me funciona” que tanto criticamos cuando se utiliza para justificar la presunta eficacia de alguna pseudociencia. Lo cierto es que los hechos me dan la razón. Hace poco más de un año que fundamos la Asociación de Divulgación Científica de Asturias (ADCA) y todas las iniciativas que hemos organizado o en las que hemos participado han sido muy bien acogidas, calurosamente acogidas por la sociedad asturiana. El último ejemplo de esto lo tenemos en el Club de la Ciencia del pasado día 10 de febrero.

Hace unos meses el Ayuntamiento de Oviedo, a través de su concejalía de Educación dirigida por Mercedes González, la Universidad de Oviedo a través de la Directora del área de Promoción y Difusión de la Investigación Isabel Ruiz de la Peña y nosotros como ADCA asumimos el reto de organizar un evento científico de características hasta ahora inéditas en Asturias. Un teatro, el teatro Filarmónica de Oviedo, 10 divulgadores de la Universidad de Oviedo, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, el Hospital Universitario Central de Asturias y el Instituto Oceanográfico de Gijón asumían el papel de monologuistas y se lanzaban al reto de contar en 10 minutos una historia sobre ciencia. El hilo conductor de esta experiencia estaba en manos del periodista Pachi Poncela, aportando la parte de humor y ayudándonos a los inexpertos actores de esta obra a encontrarnos a gusto en el escenario y a transmitir al público nuestra emoción por la ciencia. Inexpertos actores, pero expertos divulgadores que cumplieron con creces el reto al que les habíamos comprometido con bastante poco margen de maniobra. Un reto al que se sumaron incondicionalmente desde el minuto cero de la propuesta.

Nosotras estábamos convencidas de que la actividad era atractiva y el programa contenía ingredientes que podían llamar la atención de público de características muy diversas. Pero faltaba la parte más importante, y esa parte eran ustedes. El apoyo de los medios de comunicación que tan eficaz resulta para que la sociedad sepa las actividades que se desarrollan en nuestras ciudades, la contribución del Ayuntamiento con la publicidad en el mobiliario urbano y el gran esfuerzo de difusión en redes sociales era un buen punto de partida. Y este esfuerzo se vio recompensado cuando media hora antes de que se abrieran las puertas del Filarmónica nuestros “informadores externos” comenzaron a mandarnos whatsapps diciendo que ¡había gente haciendo cola a la entrada del teatro! ¡Para un evento de ciencia! La tensión de la parte organizativa se relajó, la de la parte artística se mantenía en esos niveles de expectación que tan bien le vienen a uno cuando se enfrenta a una charla o una presentación. Cuando por fin se abrieron las puertas comenzó a llenarse el teatro y simplemente no nos podíamos creer que se llenase completamente. AFORO COMPLETO resonaba en nuestros oídos, están dejando a gente en la puerta porque no cabe más. El reto había cambiado, ahora había que conseguir que se quedasen hasta el final.

El espectáculo se desarrolló con normalidad, nos ajustamos al tiempo previsto y salimos a saludar al final, aún con el teatro lleno de gente que seguía aplaudiendo. Creo que ninguno de los investigadores que estábamos allí habíamos vivido una tarde semejante. Pero de nuevo lo más importante no es eso, sino percibir la sensación que había al salir a la calle. Las palabras de nuestros vecinos diciendo que se les había hecho corto, que había que hacer más espectáculos como este, que era una forma fantástica de conocer lo que se hace en nuestros centros de investigación y de descubrir historias de ciencia que merecen ser conocidas. Vecinos de Gijón y Avilés (al menos) que preguntan si se va a hacer un espectáculo semejante en su ciudad.

Llevo más de una semana dando las gracias en mi nombre y en el de la asociación. Gracias a Montejo, Sandra, Eva, Borja, Sergio, Marta, Juan Carlos, Cristobo y Luis por haber recogido el guante y crecerse en el escenario. A Pachi porque nos hizo estar cómodos allí arriba. A Itziar por coordinarlo todo tan fantásticamente bien, a pesar de los carteles amenazantes. A Isabel y Mercedes por la apuesta decidida por la ciencia y la divulgación. Y a ustedes por habernos acompañado. A los familiares y amigos que hicieron campaña entre sus redes personales, a los periodistas que contaron tan bien el concepto que los que nos conocieron por los medios de comunicación acudieron al teatro en masa. A los amantes de la ciencia que no se lo podían perder y a los que aún no sabían que eran amantes de la ciencia en potencia. GRACIAS por hacer que el esfuerzo merezca la pena y por demostrar que la ciencia interesa.

No todo iban a ser parabienes, desde hace unos días soy incapaz de sacarme de la cabeza una cantinela que dice “Andan diciendo los metales // que hay poco sitio y muy estrecho// que cuando se expande el litio // casi no le queda sitio // a los alcalinotérreos…” Quién sabe si de aquí saldrá el próximo número uno de los cuarenta.

Foto de Juan Carlos Campo, solo faltan Luis, Mercedes y Pachi


miércoles, 15 de febrero de 2017

Rita Levi-Montalcini y Sergio Calleja

Así es como han visto en la Librería Cervantes la sesión del sábado pasado sobre Rita Levi-Montalcini
Recordando a la gran Rita Levi-Montalcini

Lo cierto es que soy una osada. No contenta con divulgar sobre carbón y materiales de carbono cuando mi investigación tiene poco que ver con el resto de las actividades del Instituto del Carbón solo se me ocurre a mí iniciar un ciclo sobre Mujeres Apasionadas (de la Ciencia, se sobreentiende) no por Rosalind Franklin, no, sino sobre Rita Levi-Montalcini. ¿Y qué pasó? Pues que antes de comenzar aparece Sergio Calleja. Sergio Calleja es neurólogo del HUCA, dirige la unidad de Ictus del mismo hospital y es un enorme divulgador. Una de las charlas que más me impresionaron en la edición del año pasado de Pint of Science Asturias fue la suya, como saben quienes me conocen algunos de los cuales creen que le oyeron en directo de tantas veces como he contado después su charla a mis amigos... Otra de las actuaciones estelares de Sergio fue el viernes pasado en el Club de la Ciencia, donde habló de Nansen, neurólogo, explorador y muchas cosas más (él también se atreve con todo).
Llega Sergio, me saluda, me dice que Rita Levi-Montalcini es una de sus inspiraciones, que leyó sus memorias poco después que se publicaran (a finales de los 80, mi edición es de 2014) y encima es que es neurocientífico, como ella. Total que medio "le obligué" a que me ayudase a trasladar al resto de la audiencia cómo fue Rita Levi-Montalcini, la importancia de su investigación y su implicación social, que muestran tanto sus escritos como la Fundación Rita Levi-Montalcini.

Gracias Sergio por haber enriquecido muchísimo la charla y gracias a tu familia por haberme permitido robarte un ratito.
Foto cortesía de Librería Cervantes

lunes, 13 de febrero de 2017

Club de la ciencia

Resulta increíble pensar que hasta hoy no había escrito nada en el blog sobre el Club de la Ciencia. Debe ser que he estado tan ocupada haciendo publicidad por RRSS de esto y del Día Internacional de la Mujer y la Niña en Ciencia que se me ha pasado completamente.
En fin, que el pasado viernes llevamos a cabo una experiencia inédita en Asturias, monólogos de ciencia en un teatro.

En colaboración con la Universidad de Oviedo y el Ayuntamiento de Oviedo, en concreto de la Concejalía de Educación convencimos (fácilmente todo hay que decirlo porque se mostraron dispuestos desde el principio) a 10 científicos para monologuear sobre ciencia durante 10 minutos. También conseguimos convencer a Pachi Poncela para que presentase el evento y elaborase un guión que enlazase un montón de temas diferentes.

No os voy a engañar, el jueves cuando hicimos el ensayo general teníamos todos unos poquitos nervios, el viernes estábamos más nerviosos, pero a la vez teníamos la duda de si habríamos tenido o no poder de convocatoria. Esos nervios se nos pasaron incluso antes de que se abrieran las puertas del teatro. ¡Media hora antes de abrir empezó a acumularse gente en la puerta! 
Así que cuando se abrieron las puertas estábamos relativamente tranquilos ya, el esfuerzo ya había merecido la pena. Tranquilos sí, pero emocionados también, porque el patio de butacas se llenó y hubo que abrir el piso superior del teatro que también se llenó enseguida. De hecho tuvimos que dejar a algunas personas fuera porque ya no cabían.

La experiencia fue fantástica, Pachi hizo un guión absolutamente fabuloso, con la parte de humor que tan bien le venía al título. Nosotros aportábamos la parte científica, pero con algún chistecillo, alguna bromita... tened en cuenta que ¡nosotros no somos profesionales!


Los medios de comunicación se han portado genial y han recogido nuestro trabajo así:
El Comercio: Los científicos experimentan el humor

La Nueva España en la contraportada (suscriptor)

Y el minireportaje del informativo de RTPA

Nuestras sensaciones fueron extraordinarias y los comentarios que hemos recibido del público muy alentadores. Esperamos que esta iniciativa pueda repetirse en otras ocasiones.

Muchas gracias a los asistentes y a todos los que han apoyado este primer Club de la Ciencia de una u otra forma.

sábado, 11 de febrero de 2017

Rita Levi-Montalcini

Es 11 de febrero y se conmemora el Día Internacional de la Mujer y la Niña en Ciencia. Hoy en la Librería Cervantes tenemos una charla especial sobre Rita Levi-Montalcini en la que presentaré su vida y hablaremos de ella de una forma un poco especial, a través de sus escritos.
Es un poco spoiler pero aquí os dejo con la base de la charla de esta tarde.




Rita Levi-Montalcini nació en 1909 en Turín, ella y su hermana gemela Paola eran las pequeñas de una familia judía de origen sefardí, culta y no practicante. Su infancia transcurrió feliz y siempre estuvo muy unida a su madre mientras que Paola y su padre se adoraban mutuamente.
Ya desde joven mostró cierta disconformidad por cómo su madre se acomodaba a la voluntad de su padre por lo que desde joven mostró poco interés por casarse o formar una familia. Esta situación la alejó de su padre durante su juventud y su temprana muerte, cuando Rita contaba con 23 años y estudiaba en la universidad no permitió que mantuvieran una relación muy estrecha. Sin embargo en sus escritos se reconoce en la figura de su padre, con la que comparte muchas de sus cualidades, en sus propias palabras:

"La falta de complejos, la perseverancia en seguir el camino que me parecía justo y el desprecio de los obstáculos que habían de oponerse a la realización de mis proyectos, rasgos de carácter que considero herencia de mi padre, me han ayudado mucho a hacer frente a las dificultades de la vida. A mi madre no menos que a mi padre debo la buena disposición para con el prójimo, la falta de animosidad y la tendencia a ver hechos y personas por el lado más favorable".
"A él debo la seriedad y entrega al trabajo y una concepción laica, spinoziana, de la vida".

A menudo se considera que su padre era poco favorable a que Rita estudiase y lo cierto es que tanto ella como sus hermanas cursaron un bachillerato femenino que no daba acceso a la universidad. Esa decisión tomada por su padre se debía no a que considerase a las mujeres poco capaces, sino que dos sus propias hermanas habían tenido ciertas dificultades  por compaginar sus estudios con los deberes conyugales. Lo cierto es que cuando por fín Rita decidió que quería estudiar medicina, decisión que tomó al enfermar una de sus niñeras, su padre aceptó su decisión diciendo "no seré yo quien te lo impida, aunque no acaba de convencerme"

En sus memorias Elogio de la imperfección Rita señala lo siguiente respecto a su padre:

"Mi padre, sin embargo, no era de la opinión, entonces corriente, de que la superioridad del hombre sobre la mujer fuera de carácter intelectual. Recuerdo haberle oído decir, para mi contento, que de sus numerosos hermanos y hermanas , la más inteligente era Tina, diminutivo de Constanza. Esta hermana, que era un poco más joven que él, ya de pequeña había manifestado un gran talento para la música y las matemáticas. Y muchos años después, sexagenaria, se dedicó a la escultura, con notable éxito."

Así pues Rita ingresó en la Universidad para estudiar medicina en el otoño de 1930, después de haber aprobado un examen de ingreso para  el que se había preparado duramente. Al comenzar su andadura universitaria solo 7 mujeres cursaban medicina en un grupo de 300 alumnos entre primer y segundo curso. La figura de Giuseppe Levi, que sería su mentor posteriormente surge con fuerza en los párrafos que dedica a la entrada en la Universidad. Con él se especializó en Neurología y fue él el que le ofreció un puesto de ayudante cuando finalizó la carrera en 1936, con las mejores notas de su promoción y especializada en neurología y psiquiatría.

En 1938 comienzan las dificultades. Con la publicación del Manifiesto de la Raza tanto Giuseppe Levi como Rita Levi-Montalcini se ven expulsados de la facultad y se enfrentan a la prohibición de ejercer medicina. No es la única dificultad, los judíos se enfrentan a una serie adicional de prohibiciones y limitaciones que hacen por ejemplo que no puedan publicar artículos en revistas italianas, lo que a la postre redundaría en beneficio de Rita Levi-Montalcini ya que sus artículos se publicaron en revistas internacionales.

En 1939 Rita realizó una estancia en el Instituto de Neurología de Bruselas y Levi también se exilió en Bélgica para continuar sus investigaciones. Rita retornó a Italia a fines de 1939 cuando comenzaba la guerra.
Acicateada por Renato Dulbecco, también discípulo de Levi y que también ganaría el Nobel de Medicina decidió continuar sus estudios en su propia casa, para lo que contó con la colaboración de su familia. Esta ayuda no fue solo económica, que también, sino que su hermano Guido le construyó una incubadora para sus embriones de pollo y su madre ayudó a mantener un ambiente ideal para el estudio. Cuando Levi retornó de Bélgica (otoño 1941) se incorporó a este "laboratorio" a las órdenes de Rita.

Es entonces cuando leyendo un artículo de Viktor Hamburger de unos años antes, alemán emigrado a Estados Unidos decide abordar un estudio que sería clave para su carrera científica.


Parte segunda: Sus descubrimientos científicos 


Cuando Rita Levi-Montalcini comenzaba su carrera científica el desarrollo del sistema nervioso era un gran desconocido. En ese momento se ignoraba cómo se diferenciaban las célculas nerviosas, cómo se establecían las sinapsis y cuál era la naturaleza de los mensajes químicos con los que se comunican.

Volvió a Italia en diciembre de 1939, en otoño de 1940 tras un encuentro con Dulbecco decide continuar su investigación en casa inspirada por un artículo leído ese verano, aunque publicado en 1934. Parecía que existía una acción inductiva de algunos tejidos sobre otros en los primeros estadios de la vida del embrión (de pollo). No se estudiaba directamente pero se asociaba a la falta de un factor inductivo, indispensable para la diferenciación de las células nerviosas motoras y sensitivas. Rita no estaba del todo de acuerdo con la interpretación que se hacía en este artículo y abordó la investigación, con condiciones del siglo XIX. En primavera de 1942 estaban en condiciones de cuestionar las conclusiones de Hamburger, no era un factor inductivo sino un factor trófico que segregan los tejidos periféricos y que las células nerviosas transportan hacia los cuerpos celulares. Se producía la diferenciación pero llegado un punto se iniciaba un proceso degenerativo seguido de muerte celular.

En la segunda mitad de 1943 trasladó su laboratorio al campo y continuó su investigación hasta mediados de 1944 en que tras la dimisión de Mussolini y la invasión de Italia por los alemanes huyeron a Florencia en la que tanto su familia como Giuseppe Levi permanecieron hasta el final de la guerra, primero con identidades falsas y tras la entrada de los ingleses colaborando con la Cruz Roja.

Al final de la guerra, en el verano de 1945 retornaron a Turín. En sus palabras:

"[...] no nos resultó fácil retomar la vida que tan brutalmente interrumpió la guerra. Desaparecido el peligro que amenazaba nuestras vidas, de pronto carecíamos de la fuerza, o de la inconsciencia, que ayuda a superar los momentos más difíciles de la vida, y nos embargaba un desánimo parecido al que presentan los convalecientes de enfermedades largas y graves. Lo que a mí más me costaba era volver a tener el entusiasmo que sentí cuando instalé mi pequeño laboratorio en Turín y luego en la casa de Astigiano. Las dificultades a las que tuve que hacer frente me habían impedido reflexionar sobre el sentido de las cuestiones que me había propuesto estudiar. Hacer un experimento con éxito, impregnar debidamente el sistema nervioso de un embrión, eran el fin inmediato de mis esfuerzos, que me satisfacían por eso mismo, porque eran fruto de tantas fatigas."

Pero todo cambió cuando en primavera de 1946 recibió una carta de Hamburger. Había leído sus artículos y la invitaba a pasar un semestre en Estados Unidos para discutir sus resultados y plantear nuevas investigaciones. Esos seis meses se convirtieron en 30 años.
Tras ciertas dificultades al inicio de su investigación descubrió que al transplantar células tumorales de ratones a los embriones se producía un crecimiento muy marcado de los nervios, por lo que dedujo que existía alguna sustancia química que era responsable de dicho crecimiento, sus experimentos in vitro realizados en Brasil confirmaron sus hipótesis, había descubierto el "Factor de crecimiento de los nervios". Para conocer qué composición tenía este factor Viktor Hamburger contrató un bioquímico, Stanley Cohen que acabó identificándolo con unas proteínas. Stanley Cohen y Rita Levi Montalcini recibirían el premio Nobel de Medicina en 1986 por el descubrimiento e identificación del factor de crecimiento neuronal.
Los factores de crecimiento neuronal o neurotrofinas son proteínas que contribuyen al sustento de las neuronas, guían a sus axones a las conexiones adecuadas para formar circuitos neuronales sanos y evitan la muerte celular. Son importantísimos en el cerebro en desarrollo y también para la plasticidad del cerebro adulto. Las neurotrofinas permiten fortalecer las conexiones neuronales imprescindibles para el aprendizaje, la memoria y la regeneración neuronal y también son clave para el estudio de los trastornos del neurodesarrollo, como el autismo, el TDAH, enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer o en transtornos psiquiátricos.


Hay que destacar que en la época en que Rita Levi-Montalcini descubre el factor de crecimiento (1952) y Stanley Cohen determina su naturaleza proteica (1954) se están produciendo notables avances en el conocimiento, la estructura del ADN se describe por primera vez en 1953. En el caso del factor nervioso del crecimiento la secuencia de aminoácidos de la parte proteica se descubrió en 1971 y el gen que codifica el factor nervioso de crecimiento en 1983. Este descubrimiento fue enorme: abrió un nuevo campo que permitió entender cómo las células hablan y escuchan entre sí. Ahora se conocen centenares de factores de crecimiento, que afectan a todas las facetas de la biología pero el neuronal fue el primero.

En 1961 regresa a Italia compaginando su trabajo en Estados Unidos hasta 1983 en que regresó definitivamente a Italia. Oficialmente se jubiló en 1979 pero se mantuvo en activo hasta su muerte en diciembre de 2012, siendo la primera Nobel centenaria. En 2001 fue nombrada senadora vitalicia de la República de Italia por Romano Prodi.

Parte tercera. Su activismo social


Cuando en 1938 le impidieron ejercer oficialmente la medicina Rita comenzó a atender médicamente a personas sin recursos en Turín, aunque los medicamentos necesitaban ser prescritos por un médico ario. Igualmente actuó al volver de Bélgica en diciembre de 1939 mientras decidía qué hacer con su vida y en el periodo comprendido entre la liberación de Florencia y el final de la guerra, esta vez de forma oficial colaborando con Cruz Roja.
Tras su nombramiento como senadora defendió eficazmente la inversión en ciencia. De hecho en el año 2006 Romano Prodi necesitaba su voto para aprobar el presupuesto. Unos días antes de la votación Rita declaró que no votaría a favor si no se retractaba de la decisión de sacrificar ciertos fondos para ciencia tomada casi en el último momento. Prodi aprobó el presupuesto, y la ciencia italiana ganó una batalla. Nunca dudó en usar su posición en el Senado en pro de la ciencia.

También se dedicó a asuntos como la ética de la investigación y la presencia de la mujer en la ciencia. En 1995 creó la Fundación Rita Levi Montalcini que se dedica a promover la educación de las mujeres y niñas africanas, en todos los niveles. Hasta el momento ha becado a más de 12000 mujeres.
En su libro "Tiempo de Acción" dice:

"La educación es la llave de acceso para adquirir conocimientos y para combatir las múltiples causas que desembocan en procesos de falta de libertad. [...] El acceso a la educación y el hecho de servirse de ella son sinónimos de desarrollo, si entendemos por tal un proceso de incremento de las libertades propias del individuo. 
Extender la educación a un número cada vez mayor de personas es la única vía para conseguir que los habitantes de los países emergentes, donde el índice de analfabetismo es muy alto, tengan unas perspectivas concretas de recuperación y desarrollo. [...]
De los 130 millones de niños en edad escolar que hay en el mundo, unos 80 millones de niñas no pueden acceder a la educación. [...] La privación de este derecho es la primera causa de las trágicas condiciones en que viven, condiciones que se reflejan en todo el continente * [...]
La educación es la clave de un desarrollo que no debe limitarse al ámbito individual. A través de la formación cultural se pueden derrotar muchas ilibertades y afrontar situaciones emergentes. Si las poblaciones del sur del mundo acceden a un nivel educativo que les permita emprender una actividad laboral, superarán la pobreza y esta ya no será una amenaza para el futuro.
La educación proporciona todas aquellas libertades que representan la base fundamental de los derechos humanos, que consiste en la libertad de actuar."

*  Hablando de África

En el epílogo de esta obra cita a Martin Luther King "La injusticia en cualquier lugar es una amenaza para la justicia en todas partes. Lo que perjudica a alguien directamente nos perjudica a todos indirectamente."

Sus propias reflexiones para finalizar:

"[...]la especie humana es también sumamente emotiva. Las emociones experimentadas en los primeros años de vida, así como otras sensaciones de alegría o de dolor, dejan huellas indelebles que condicionan nuestra conducta para el resto de la vida. Estas primeras experiencias son, además, en gran parte responsables de nuestros comportamientos aberrantes. Aunque esta explicación de nuestra conducta nos exime de culpa, la cual se atribuye automáticamente a nuestros padres o a quienes en su lugar nos hayan criado, no nos dispensa del sentimiento de culpa, que persiste pese a la absolución que Freud nos daría. Considero que una de mis mayores suertes, si no la mayor, es no haber pasado por eso, y creo que lo debo al privilegio de haberme criado en un ambiente lleno de amor, si bien no por ello permisivo y que nunca turbaron desavenencias conyugales. [...]
Ahora que considero retrospectivamente mi largo trayecto, el de mis contemporáneos y colegas y el de los jóvenes ayudantes que he ido teniendo, creo que puedo afirmar que, para la investigación científica, ni la inteligencia ni la capacidad de llevar a cabo empresas con rigor y exactitud son factores decisivos del éxito y la satisfacción personal. Más que esto cuenta la dedicación y el empeño en superar dificultades, porque nos permite afrontar problemas que quizás otros más críticos y agudos no se atreverían a afrontar. 
Sin seguir un plan preestablecidas, pero guiada en cada caso por mis inclinaciones y por el azar, en mi vida he procurado [...] conciliar dos aspiración inconciliables: "perfection of the life, or of the work", en palabras del gran poeta Yeats. Es decir, que he realizado lo que podríamos llamar la "imperfection of the life and of the work". Y el que una actividad desarrollada de manera tan imperfecta haya sido y siga siendo para mí una fuente inagotable de goce me lleva a creer que la imperfección de nuestras realizaciones se compadece mejor con la imperfecta naturaleza humana que la perfección."




Bibliografía
Elogio de la imperfección, Rita Levi-Montalcini, Tusquets 2014
Tiempo de Acción, Rita Levi-Montalcini, RBA 2012
Sabias, Adela Muñoz Páez, Debate 2017
Blog de María José Más https://neuropediatra.org/2016/02/11/rita-levi-montalcini-neurocientifica/ 
Artículo en Nature conmemorando su centenario http://www.nature.com/news/2009/090401/full/458564a.html

Carmen Agustín en Naukas http://naukas.com/2016/02/11/womeninstem-rita-levi-montalcini/

Shein KM, Rodríguez RAC, Rita Levi-Montalcini y la perseverancia en el camino de la ciencia
An Med Asoc Med Hosp ABC 2004; 49 (4) 208-216 http://new.medigraphic.com/cgi-bin/resumen.cgi?IDARTICULO=3702

miércoles, 8 de febrero de 2017

11F: Es necesario

Todavía a veces se cuestiona la necesidad de iniciativas como el 11 de febrero. ¿Por qué es importante visibilizar a las científicas? ¿Se gana algo con estas iniciativas? Hay científicas reticentes a participar en iniciativas como los vídeos o fotos que se están haciendo públicos estos días (por ejemplo estos) o el canal del 11defebrero  A veces nos llegan dudas del tipo ¿Todas las mujeres piensan igual? ¿Son muchas las que piensan igual?¿¿O es que por aquí y por las RRSS todos/as estamos medio ciegos/as y no nos enteramos del mundo que nos rodea? ¿Estamos encerraditos en nuestra torre de marfil y nos creemos muy guays y el mundo real no se parece una mierda a nuestra forma de pensar?¿Estamos en una torre de marfil y no nos hemos dado cuenta?

Así que yo hoy he reflexionado sobre estas preguntas y escrito cuatro párrafos breves que resumen mi postura sobre el tema. Esto no es como lo de Groucho, no tengo otros principios, o los toman o los dejan.


"Verás yo hace unos años también pensaba que no había ningún problema, que era cuestión de tiempo, que no me había sentido discriminada por ser mujer, ¿cuotas? ¡jamás! yo quiero que me valoren por mí misma no que me den una plaza/beca/proyecto solo porque tiene que haber un número mínimo de mujeres... pero cuando abordas el tema de forma mínimamente científica, sin ideas preestablecidas y ves que hace 15 años estaban igual y que la mayor parte de la gente que había entonces está jubilada pero los números no han cambiado... pues empiezas a cuestionarte cosas.
Y cuando das una charla y solo conocen a Marie Curie, y cuando los niños dibujan señores despeinados con gafas y humo que sale de matraces (esa parte está bien, les da a vosotros físicos en los morros, con esto de la ciencia XDD) entonces piensas... y recuerdas que nunca en tu colegio/instituto iban mujeres profesionales a dar charlas o presentar alternativas de estudio pero ves a tu madre y a sus compañeras que muchas son licenciadas y profesionales de distintos campos y te preguntas ¿por qué no iban ellas?


SIEMPRE va a haber gente a la que la divulgación le parezca una tontería, que piense que salir en un vídeo promocionando a las científicas de la Universidad es una chorrada, que cualquier iniciativa para mejorar su ciudad podría haberse hecho de una forma mejor por mezclar churras con merinas. Esa gente NUNCA hace NADA que no sea directamente POR y PARA su beneficio. Podría decir que su opinión no me importa, aunque no es cierto, me molesta profundamente e intento tomármelo cada vez de forma más aséptica y no incendiarme. Aunque no lo creáis mi carácter ha mejorado mucho en los últimos años y soy notablemente más pacífica y tolerante

Las que viven en una torre de marfil son ellas. Y si el mundo real no se parece una mierda a nuestra forma de pensar quiero creer que es el mundo real el que está equivocado y trabajaré por convertirlo en el mundo que a mí me gustaría tener. "


Y no tengo nada más que añadir