miércoles, 29 de enero de 2014

Sobre el interés por la ciencia

Estos días ha habido cierto revuelo a costa de la divulgación científica y el efecto que está teniendo sobre la sociedad en general. Creo que en realidad el debate está centrado sobre si está siendo exitosa o no y si cumple el objetivo de acercar la ciencia a la sociedad y aumentar la cultura científica de forma que nuestras acciones y decisiones resulten condicionadas por este pensamiento crítico.
He de reconocer ya en este segundo párrafo que soy más cercana a los optimistas. Creo que entre todos estamos haciendo un gran esfuerzo por divulgar y vulgarizar y que cualquiera que tenga el más mínimo interés en ciencia tiene recursos a su disposición para indagar sobre todo tipo de temas. Es cierto que estos recursos están en su inmensa mayoría en internet, pero cada vez hay más iniciativas de llevar la ciencia a la calle pensando en el público no científico, y en la mayor parte de los casos estas actividades son gratuitas. Ejemplos de esto, ciencia en el bulebar, desgranando Ciencia y las sesiones de divulgación en los bares de Murcia. En Asturias Cajastur (ahora Liberbank) patrocinaba los encuentros Café y Ciencia (con un éxito bastante discreto) pero no han tenido continuidad.

También es cierto que noto un cierto resquemor desde algunos sectores más academicistas hacia el éxito de divulgadores que en muchos casos no son profesionales de la ciencia. Sin embargo, creo que a muchos científicos, entre los que me incluyo, nos vendría genial aprender a divulgar lo que hacemos de una forma más directa y cercana. Primero hay que atraer y luego retener.

Divulgando ciencia en el INCAR, Rutas Científicas, 2012
En cualquier caso la reflexión más interesante a mi juicio es la de Juan Ignacio Pérez (@uhandrea) en el Cuaderno de Cultura Científica. La parte más jugosa de su texto es la que habla de la función social de la divulgación científica, que es donde especifica los objetivos y el grado de cumplimiento de la divulgación.
En primer lugar se divulga porque hay una demanda de conocimiento científico, porque es obligación de los científicos e instituciones trasladar a la sociedad información sobre sus actividades de investigación y para aumentar la cultura científica de la sociedad. Es precisamente en este último aspecto donde más difícil es actuar puesto que el principal agente de cultura, en general, y de cultura científica, en particular, es la educación y por lo tanto es más difícil intervenir decisivamente desde el ámbito de la divulgación. En este punto me desvío del artículo para autopromocionar una actividad de divulgación del INCAR. En  marzo vamos a impartir un taller científico para profesores de primaria a través del CPR de Oviedo, intentando darles herramientas concretas para que la ciencia esté presente en las aulas de los peques desde bien pronto. También desde Naukas voy a participar en una experiencia similar, en este caso para profes de secundaria a través del Centro Regional de Formación del Profesorado de Castilla la Mancha, en este caso online.

Y para concluir, las palabras del propio Juan Ignacio:
"Las actividades de difusión social de la ciencia son muy diversas en sus agentes, receptores, contenidos, medios, objetivos y resultados. Conforman lo que podemos definir como un verdadero sistema de la difusión social de la ciencia o como un subsistema dentro del sistema científico. Cada elemento cumple una función que es complementaria de las demás. Sus efectos son múltiples y de diferente intensidad y alcance, y lo que es más importante, unos se ejercen de forma directa y otros de manera más difusa o a través de intermediarios o vectores de transmisión, pero todos ellos, de una manera o de otra, acaban promoviendo la cultura científica en la sociedad. Ocurre, aunque a veces cueste percibirlo."




martes, 21 de enero de 2014

La divulgación que hago...

Para los nuevos que aparezcan por aquí que sepáis que soy científico "profesional" y que trabajo en el Instituto Nacional del Carbón. Como su propio nombre indica se trabaja mucho en carbón y materiales de carbono y en temas relacionados con energía, tanto directamente relacionada con carbón, como energías más limpias como puede ser la formación de hidrógeno a partir de bioalcoholes, además de temas medioambientales, ya que los materiales de carbono se usan mucho para depuración de gases y aguas.
Yo soy poco carbonera, durante mi tesis doctoral trabajé con catalizadores soportados sobre monolitos cerámico-carbono, pero se trataba de carbones sintéticos. Además, gran parte de mi investigación está relacionada con reacciones catalíticas en las que si aparece carbono suele ser como coque, que lo único que hace es perjudicar el comportamiento de los catalizadores con los que trabajamos. Sin embargo me incorporé al INCAR en septiembre de 1999, hace ya un montón, así que algo he aprendido de mis compañeros y me gusta contar cosas sobre el carbón. También porque durante casi dos años fui responsable científica de las actividades de divulgación del INCAR debido a mi puesto como vicedirectora.


En el INCAR se organizan bastantes actividades de divulgación pero creo que una de nuestras debilidades es la ausencia de divulgación por escrito, cosa que intento subsanar en la medida de mis posibilidades. No pretendo de ningún modo divulgar en nombre del INCAR pero el hecho es que soy parte del INCAR y mis actividades de difusión contribuyen al crédito (o no) del instituto. Nuestra divulgación está bastante dirigida a estudiantes de secundaria, con diversas actividades repartidas a lo largo del año. Además, algunos de los científicos del INCAR damos charlas en Institutos de ESO durante todo el año previa petición y hay un catálogo variado de charlas disponibles que se puede consultar aquí.

Así voy a empezar por contar mis experiencias más recientes en divulgación y está fresquita, fresquita pues se trata de una charla que di la semana pasada en el instituto Elisa y Luis Villamil de Vegadeo. La conferencia se titula "Mujer y Ciencia: ¿o pensabas que era cosa de chicos?" y pretende acercar la figura de varias científicas a los estudiantes, de forma más o menos interactiva, dado mi incapacidad para escoger un número razonable de perfiles para contar en los 45 minutos que usualmente nos dejan...

La experiencia fue razonablemente buena, creo que es la cuarta vez que doy esta charla y percibo que los chavales se interesan por lo que les cuento. Eso sí, 250 km para dar una charla de 45 minutos es, no sé si decir poco razonable o poco económicamente sostenible. Hago desde aquí una sugerencia a los profes en general... si invitáis a alguien a dar una charla  ¿no se puede destinar más de una sesión lectiva? Lo digo para intentar favorecer el debate y poder contar las cosas de otra manera. En esta charla es menos importante, porque se ajusta bien al tiempo disponible, pero si se trata de una charla más convencional o se plantea para 30 minutos o no permite ningún tipo de discusión. Y es una pena porque los chavales de estas edades, estos en concreto eran de 3º-4º ESO, suelen preguntar.

En cualquier caso, y para la próxima charla que tengo, en marzo en Boal (otro montón de km, pero probablemente con más de una actividad) quiero darle una vuelta a la presentación así que tal vez pida ayuda por aquí.